Todas las fiestas llevan consigo una gastronomía concreta, platos especiales que se hacen esos días y que hacen las delicias de los paladares más exigentes. Cuando se termina la Semana Santa, el mismo Domingo de Resurrección, la tradición manda en Alicante. Las familias se reúnen para merendar y comer este dulce que todas las panaderías y pastelerías de Alicante tienen en la zona de honor de sus mostradores. En la playa, en la montaña, en el campo… hay que salir de casa y merendar, y desde luego no falta la tableta de chocolate para acompañar.
Agua de azahar, limón, azúcar, huevos, harina… son algunos de los ingredientes con los que se hace el delicioso manjar que se corona con un huevo duro en el centro. Y manda la tradición estamparlo en la frente de algún familiar o amigo sin que éste se dé cuenta.
Aunque en Alicante suelen ser alargadas, también las hay redondas y de unos años a esta parte se han puesto de moda las monas con formas divertidas como las de lagarto en cuya boca se coloca el consabido huevo duro.
Hay concursos de monas y las panaderías se esmeran por ser las ganadoras. Además del buen sabor que tienen, también se premia la originalidad.